Mientras decido que hacer con este blog, mi partenaire participa en los premios "20blogs", una servidora mediante. Pues fue mia la extraordinaria idea.
Ha sido como inscribir a Fernando Alonso en Eurovisión: se ha obsesionado con las votaciones. Nunca y digo nunca, inscribáis a alguien competitivo a un concurso, se empeñará en ganarlo, en que hagas lobby y lo promociones allá donde vayas, y convertirá tu vida en un infierno.
Lo cierto, es que LMD lleva ya más de 1000 post desde que comenzó su andadura allá por el Pleistoceno Medio, tirando al Superior.
Todo comenzó como una "tontuna" de un grupo de amigos, que crearon el blog para hablar de sus cosas: festivales, música, cine, viajes, estancias en el extranjero y esas cosas. Por la dejadez de algunos y la cabezonaría de otros prolongó su vida, ya en 2.0, trasladándose a blogger y convirtiéndose en un referente de cultura moderna para muchos.
De él han salido algunas amistades (Campillo, vuelve) y algunos rifirrafes ancestrales. Han quedado plasmadas en él comentarios a favor y en contra de las opiniones del autor. Además de ser el nexo por el que nos conocimos. (Uy, qué bonito)
Lo cierto es que aunque algunos posts parecían haberse perdido en la indiferencia, nos ha sorprendido como al final alguien siempre ha preguntado por él o ha felicitado la constancia de Sergio en sacar adelante este blog.
Hoy en día LMD cuenta con su propio dominio web y mantiene secciones habituales; la lista de Spotify mensual, "Artistas urbanos", "Arquitecturas olvidadas" y la recién inaugurada: "Discos que rescatar de una apocalipsis", así como sus consabidas listas anuales de todooooo lo mejor del año: discos, películas, singles, series, etc. Por no mencionar sus geniales reportajes fotográficos que prepara con mimo durante semanas, después de sus viajes: Postcards from USA, Crónicas Helvéticas, Maradonianas, etc.
Así que no es que el amor me ciegue, es que pienso que la perseverancia de Sergio se merece un premio, y como revisora de contenidos, lo reclamo ¡YA!
Por favor, un voto, payos... qué es menos triste pedir, que de robar...
http://lablogoteca.20minutos.es/la-mirada-difusa-40401/0/#comentarios
Gracias.
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sábado, 15 de febrero de 2014
domingo, 2 de febrero de 2014
El álbum del siglo
Lo sé, llevo meses sin pasarme por aquí, que quieren que les diga: 2013 vino movidito en cuanto a quehaceres y cosas que tener en la cabeza. Ahora ya puedo respirar, las aguas vuelven a su cauce y hoy tengo algo significativo que contar. Que me dirán cuando les cuente, que "qué exagerada" y que voy tarde con la noticia, y lo sé, pero enfréntense ustedes a los trabajos universitarios (ejem) con los que me las he tenido que ver (a mi edad) y ya luego me dicen.
De todas formas he de reconocer que últimamente he desarrollado una extraña tendencia a abrir el periódico y revisar las noticias relacionadas con antropología, genes neandertales y primates, pasando todo lo demás por alto.
La súper noticia, la alineación astral que provoca mi vuelta a estos derroteros en cuestión se produjo en noviembre. Pero como les digo me he topado hoy con ella así por casualidad y gracias a Spotify.
Sabido es por todos mi gusto por todo lo que salga de la mesa de mezclas de Guille Milkyay, pero a lo mejor no es tan conocida mi adicción desde niña (y por culpa de los cassettes de mis padres en los viajes a Santa Pola) a Nino Bravo. Sí, algo difícil - no de confesar - pero si de entender por este mundo hipster que nos rodea, pero que yo nunca he ocultado (faltaría más).
Pues bien, hoy he tenido el gusto de toparme con el titular de los titulares.
Este:
Un placer para los sentidos este trabajo de La Casa Azul, que no puedo dejar de escuchar, mientras me congratulo por haber dejado de ser una rancia a ojos de muchos y haberme convertido en la más cool, en casi una visionaria de modernidad.
Bueno, les dejo que he de escuchar "Vete" otras doscientas veces más, que ya estoy tardando.
Los pelos como escarpias, oigan.
De todas formas he de reconocer que últimamente he desarrollado una extraña tendencia a abrir el periódico y revisar las noticias relacionadas con antropología, genes neandertales y primates, pasando todo lo demás por alto.
La súper noticia, la alineación astral que provoca mi vuelta a estos derroteros en cuestión se produjo en noviembre. Pero como les digo me he topado hoy con ella así por casualidad y gracias a Spotify.
Sabido es por todos mi gusto por todo lo que salga de la mesa de mezclas de Guille Milkyay, pero a lo mejor no es tan conocida mi adicción desde niña (y por culpa de los cassettes de mis padres en los viajes a Santa Pola) a Nino Bravo. Sí, algo difícil - no de confesar - pero si de entender por este mundo hipster que nos rodea, pero que yo nunca he ocultado (faltaría más).
Pues bien, hoy he tenido el gusto de toparme con el titular de los titulares.
Este:
Un placer para los sentidos este trabajo de La Casa Azul, que no puedo dejar de escuchar, mientras me congratulo por haber dejado de ser una rancia a ojos de muchos y haberme convertido en la más cool, en casi una visionaria de modernidad.
Bueno, les dejo que he de escuchar "Vete" otras doscientas veces más, que ya estoy tardando.
Los pelos como escarpias, oigan.
sábado, 2 de marzo de 2013
Cambiar la historía
Sabedora era yo de que mi persona pudo intervenir en la historia de la Fórmula 1 y de que haber utilizado mi móvil de forma correcta con Michael Schumacher, cuando sus mécanicos empujaban su fórmula 1 hacía el garaje sobre el cual yo me encontraba desperdiciando la tecnología de Samsung, ahora Fernando Alonso tendría tres mundiales.
El impacto sobre su casco habría sido certero, como aquel muelle que atacó a Massa y la lesión provocada no le hubiera permitido conducir esa temporada, y nunca (digo nunca) se habría dejado adelantar por su compratiota, Vettel, y yo ahora mismo aún me seguiría riendo desde la sombras acariciando a Tequi, a falta de gato, como de cualquier villano de cómic se espera.
Vean pues el momento en que yo pude cambiar la historia:
Pero la cosa no queda ahí. Hoy Pedro Martinez de la Rosa publica esta foto en twitter.
Revisen quién quedo cuarto. Sí. Él. Christian Horner. El malo malísimo director de equipo de Red Bull. Esa escudería que nunca debió existir.
Pues les cuento: por aquella época yo seguía los progresos de mi hermano que también corría, aunque en otro campeonato pelín más humilde que el del ilustrísimo Horner, donde además como han comprobado participaban Pedro de la Rosa, y un guapísimo piloto adolescente llamado Ivan Arias ( al cual yo en mi juventud seguía con admiración y del cual nunca jamás se supo). A estos dos los tenía fichados, pero les juro que Horner se me pasó por alto (de lo cual deduzco que bueno, no estaba). Y fue una pena porque de haber sabido la desesperación que años después iba acausarme su equipucho de F1, algo se me habría ocurrido hacer... Y habría parecido un accidente y ahora Fernando Alonso tendría cuatro títulos del mundo...
Yo sólo digo una cosa: dos oportunidades dejé pasar, pero no hay dos sin tres.... Y que como en mi mano esté, ALO este año gana hasta los premios de los yoghoures.
Primer Aviso. (Bueno, o algo)
El impacto sobre su casco habría sido certero, como aquel muelle que atacó a Massa y la lesión provocada no le hubiera permitido conducir esa temporada, y nunca (digo nunca) se habría dejado adelantar por su compratiota, Vettel, y yo ahora mismo aún me seguiría riendo desde la sombras acariciando a Tequi, a falta de gato, como de cualquier villano de cómic se espera.
Vean pues el momento en que yo pude cambiar la historia:
Pero la cosa no queda ahí. Hoy Pedro Martinez de la Rosa publica esta foto en twitter.
Revisen quién quedo cuarto. Sí. Él. Christian Horner. El malo malísimo director de equipo de Red Bull. Esa escudería que nunca debió existir.
Pues les cuento: por aquella época yo seguía los progresos de mi hermano que también corría, aunque en otro campeonato pelín más humilde que el del ilustrísimo Horner, donde además como han comprobado participaban Pedro de la Rosa, y un guapísimo piloto adolescente llamado Ivan Arias ( al cual yo en mi juventud seguía con admiración y del cual nunca jamás se supo). A estos dos los tenía fichados, pero les juro que Horner se me pasó por alto (de lo cual deduzco que bueno, no estaba). Y fue una pena porque de haber sabido la desesperación que años después iba acausarme su equipucho de F1, algo se me habría ocurrido hacer... Y habría parecido un accidente y ahora Fernando Alonso tendría cuatro títulos del mundo...
Yo sólo digo una cosa: dos oportunidades dejé pasar, pero no hay dos sin tres.... Y que como en mi mano esté, ALO este año gana hasta los premios de los yoghoures.
Primer Aviso. (Bueno, o algo)
jueves, 28 de febrero de 2013
I want my job back!!!!!
Pues sí, amiguitos, se trata de una crisis existencial. Ojalá una pudiera hablar de bolsos de Prada como si no hubiera un mañana, pero cuando las cosas se estancan una comienza a pensar que pueda no haber un mañana de verdad.
Hoy me levanté sólo con una idea en la cabeza y es curioso porque esa idea se plasma en mi mente en el idioma de Shakespeare: "I want my job back". Y es que inconscientemente se lo pido a un señor americano, al mismo que me lo quitó para poder pagarse un yate con más metros de eslora y contratar personas en la otra punta del mundo por la tercera parte de mi salario, para de paso ganar unos milloncejos de dólares más de los que tenía en mente.
No quiero un mini job (al que para más inri no puedo acceder por ser mayor de treinta, pese a no aparentarlo) ni quiero mal vivir durante el resto de mi vida resignada a cobrar el sueldo mínimo, que no me permitiría en absoluto poder tener en mente ese bolso de Prada sobre el que bloggear. Quiero mi sueldo digno, eso que me permitía pagar mi hipoteca de mi mini piso y llegar casi a fin de mes sin demasiada dificultad. Quiero mis cheques restaurante y mi seguro de vida.
No quiero desesperanzarme cada vez que me llega a mi correo una oferta de empleo en infojob a la cual no puedo acceder siempre por alguna razón. Ni quiero temblar pensando qué será de mí en un año cuando me quede sin prestación. No quiero tener que seguir mordiéndome la lengua cuando quien no está en una situación parecida afirma con seguridad y condescendencia a partes iguales que "Las cosas el año que viene repuntan, verás".
Ya no quiero ni ver el telediario, ni abrir la prensa para sentirme una pardilla.
Yo no quiero esta situación que yo no he generado, sólo quiero mi trabajo, ese del que me quejaba tanto y que en el fondo hacía tan bien.
Devuélvamelo Mr. Chenault. Devuélvamelo que era mío.
Hoy me levanté sólo con una idea en la cabeza y es curioso porque esa idea se plasma en mi mente en el idioma de Shakespeare: "I want my job back". Y es que inconscientemente se lo pido a un señor americano, al mismo que me lo quitó para poder pagarse un yate con más metros de eslora y contratar personas en la otra punta del mundo por la tercera parte de mi salario, para de paso ganar unos milloncejos de dólares más de los que tenía en mente.
No quiero un mini job (al que para más inri no puedo acceder por ser mayor de treinta, pese a no aparentarlo) ni quiero mal vivir durante el resto de mi vida resignada a cobrar el sueldo mínimo, que no me permitiría en absoluto poder tener en mente ese bolso de Prada sobre el que bloggear. Quiero mi sueldo digno, eso que me permitía pagar mi hipoteca de mi mini piso y llegar casi a fin de mes sin demasiada dificultad. Quiero mis cheques restaurante y mi seguro de vida.
No quiero desesperanzarme cada vez que me llega a mi correo una oferta de empleo en infojob a la cual no puedo acceder siempre por alguna razón. Ni quiero temblar pensando qué será de mí en un año cuando me quede sin prestación. No quiero tener que seguir mordiéndome la lengua cuando quien no está en una situación parecida afirma con seguridad y condescendencia a partes iguales que "Las cosas el año que viene repuntan, verás".
Ya no quiero ni ver el telediario, ni abrir la prensa para sentirme una pardilla.
Yo no quiero esta situación que yo no he generado, sólo quiero mi trabajo, ese del que me quejaba tanto y que en el fondo hacía tan bien.
Devuélvamelo Mr. Chenault. Devuélvamelo que era mío.
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