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sábado, 2 de marzo de 2013

Cambiar la historía

Sabedora era yo de que mi persona pudo intervenir en la historia de la Fórmula 1 y de que haber utilizado mi móvil de forma correcta con Michael Schumacher, cuando sus mécanicos empujaban su fórmula 1 hacía el garaje sobre el cual yo me encontraba desperdiciando la tecnología de Samsung, ahora Fernando Alonso tendría tres mundiales.

El impacto sobre su casco habría sido certero, como aquel muelle que atacó a Massa y la lesión provocada no le hubiera permitido conducir esa temporada, y nunca (digo nunca) se habría dejado adelantar por su compratiota, Vettel, y yo ahora mismo aún me seguiría riendo desde la sombras acariciando a Tequi, a falta de gato, como de cualquier villano de cómic se espera.

Vean pues el momento en que yo pude cambiar la historia:



Pero la cosa no queda ahí. Hoy Pedro Martinez de la Rosa publica esta foto en twitter.



Revisen quién quedo cuarto. Sí. Él. Christian Horner. El malo malísimo director de equipo de Red Bull. Esa escudería que nunca debió existir.

Pues les cuento: por aquella época yo seguía los progresos de mi hermano que también corría, aunque en otro campeonato pelín más humilde que el del ilustrísimo Horner, donde además como han comprobado participaban Pedro de la Rosa, y un guapísimo piloto adolescente llamado Ivan Arias ( al cual yo en mi juventud seguía con admiración y del cual nunca jamás se supo). A estos dos los tenía fichados, pero les juro que Horner se me pasó por alto (de lo cual deduzco que bueno, no estaba). Y fue una pena porque de haber sabido la desesperación que años después iba acausarme su equipucho de F1, algo se me habría ocurrido hacer... Y habría parecido un accidente y ahora Fernando Alonso tendría cuatro títulos del mundo...

Yo sólo digo una cosa: dos oportunidades dejé pasar, pero no hay dos sin tres.... Y que como en mi mano esté, ALO este año gana hasta los premios de los yoghoures.

Primer Aviso. (Bueno, o algo)

jueves, 28 de febrero de 2013

I want my job back!!!!!

Pues sí, amiguitos, se trata de una crisis existencial. Ojalá una pudiera hablar de bolsos de Prada como si no hubiera un mañana, pero cuando las cosas se estancan una comienza a pensar que pueda no haber un mañana de verdad.

Hoy me levanté sólo con una idea en la cabeza y es curioso porque esa idea se plasma en mi mente en el idioma de Shakespeare: "I want my job back". Y es que inconscientemente se lo pido a un señor americano, al mismo que me lo quitó para poder pagarse un yate con más metros de eslora y contratar personas en la otra punta del mundo por la tercera parte de mi salario, para de paso ganar unos milloncejos de dólares más de los que tenía en mente.

No quiero un mini job (al que para más inri no puedo acceder por ser mayor de treinta, pese a no aparentarlo) ni quiero mal vivir durante el resto de mi vida resignada a cobrar el sueldo mínimo, que no me permitiría en absoluto poder tener en mente ese bolso de Prada sobre el que bloggear. Quiero mi sueldo digno, eso que me permitía pagar mi hipoteca de mi mini piso y llegar casi a fin de mes sin demasiada dificultad. Quiero mis cheques restaurante y mi seguro de vida.

No quiero desesperanzarme cada vez que me llega a mi correo una oferta de empleo en infojob a la cual no puedo acceder siempre por alguna razón. Ni quiero temblar pensando qué será de mí en un año cuando me quede sin prestación. No quiero tener que seguir mordiéndome  la lengua cuando quien no está en una situación parecida afirma con seguridad y condescendencia a partes iguales que "Las cosas el año que viene repuntan, verás".

Ya no quiero ni ver el telediario, ni abrir la prensa para sentirme una pardilla.

Yo no quiero esta situación que yo no he generado, sólo quiero mi trabajo, ese del que me quejaba tanto y que en el fondo hacía tan bien.

Devuélvamelo Mr. Chenault. Devuélvamelo que era mío.




domingo, 20 de enero de 2013

ARGO: cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia

Pues a esto me dédico yo, en vez de a estudiar. No podía ponerme hoy con el Prerrománico. Tiene una la cabeza para Rescenvintos y leches después de otra noche sin dormir cortesía de los indeseables de arriba, que también me fastidían la siesta con su no menos indeseable crío hiperactivo y sobre todo maleducado. En fin, que me enciendo.

Pues eso, que  después de otro fin de semana de salírseme  el corazón por la boca de la impotencia, me he quitado los tapones de mis oiditos y he enchufado los cascos a la tele (as usual) y me he dicho: "Venga una peli que me entretenga" y me he puesto "Argo" a todo volúmen. Y sí, el corazón se me ha salido por la boca...


Argo es una producción de Ben Affleck y George Clooney. Y claro estos chicos nunca hacen nada mal. 

Basada en hechos reales, se trata de una trama sencilla que sin detenerse en discursos políticos, hace meterse al espectador de lleno en el intríngulis. Particularmente me ha transportado a esos sábados de mi infancia en casa viendo "Vacaciones en el mar" antes de "Informe semanal". Cuando  hablaban en el telediario de esos señores con turbante que quemaban banderas y parecían, a mis ingenuos ojos, el mal personificado.

Argo está muy bien ambientada, y supongo que también documentada, al menos tal y como muestran en los títulos de crédito el parecido de los áctores con los caractéres reales es más que notable.

En definitiva, Argo me ha divertido con su reflejo del mundo hollywoodense, me ha emocionado en su desenlace hasta el punto de hacerme sentir más americana que nadie y me ha hecho revolverme en el sofá con desasoiego. Ya nunca podré pasar un control de pasaportes de la misma manera. Lo sé.  

Aquí les dejo algunas imágenes que he recopilado en Internet de los hechos reales y de los verdaderos protagonistas.  Ahora veánla y comprobarán el gran parecido. Lo dicho:

"Si tú me dices Ben, yo digo Affleck"








viernes, 18 de enero de 2013

Séptima temporada de Dexter: Ok, done.

La vida carece de sentido para mí. Homeland y Dexter ya están finiquitados por esta temporada. Así que me tocará ponerme con la segunda de The Killing. Y God knows ¡qué pereza que me da!

 La pelirroja esta es una siesa y sí, vale que es inteligente y se le ocurren pistas y cosas mientras masca chicles de nicotina, pero un argumento donde hay cero tensión sexual entre los protagonistas aburre y mucho. Tramas políticas, mamoneos, financiación de campañas electorales, crímenes que resolver... Oigan ¿esto no lo echan todos los días en el telediario?

No como Dexter. Dexter es otra cosa. Dexter te hace sentir. A mí me recuerda que en alguna parte de mi interior se oculta mi pasajero oscuro, que cualquier día se planta en el Leroy Merlín para comprar su sierra eléctrica, sus cuchillos de cocina y sus rollos de plástico en cantidades industriales, para empapelar paredes. O sea lo que viene siendo el Kit del oscuro pasajero que todos deberíamos tener...

 Tanta gente susceptible de cargarte sin el más mínimo rencor por ahí fuera... Hasta que una cae en el detalle de que Dexter no es más que ficción, y que si a Urdangarín en la vida real no lo pillan, a mí me enchironarían nada más salir de casa con el uniforme caqui de descuartizar cadáveres, y eso sólo con verme con el estuche de cuchillos Arco.



Dexter tiene más que un punto, porque una no deja de pensar que los dos protas se acaban de divorciar, y que debe ser chunguísimo verse todos los días,<WARNING: SPOILER> hacer como si nada y que a tu personaje le toque confesar su amor al de tu ex marido. Luego un "jejejejeje" y  a por la  siguiente escena. Yo veo a Debra cada vez más mal hablada y ni un ápice de sobreactuación... No me digan ustedes que no es una faena, que en el guión a tu ex lo líen con un pibón, y que sin embargo tu escena más acompañada en toda la temporada sea cuidando de tus supuestos sobrinos... Para pedir el finiquito e irse profiriendo en hebreo...

Así que pese a las subtramas innecesarias y cargantes, esta temporada de Dexter, que no les destripo más (Ayyyyyyy...LAGUERTA!), me ha gustado. Por supuesto no está a la altura de las primeras, pero se deja ver. Y digo yo, ¿qué tendrá Dexter, que pese a todo, una quiere que siga matando? 

Yo se lo digo. Michael C. Hall y el uniforme caqui de descuartizar cadáveres y tirarlos al mar. (Suspiro)